Es por ello que la Federación de la Pequeña y Mediana Empresa (PIMEM) ha solicitado un informe que analice la situación del medioambiente en relación a este tipo de actividad. “Existen multitud de datos. Según el prisma que se utilice podemos observar que en ocasiones uno puede tener razón y en otras no”, ha explicado el presidente de la federación, Jordi Mora, en torno a la polémica generada sobre este tema.
Entidades ecologistas, por otra parte, continúan en pie de guerra para destruir esta actividad que aporta calidad y compromiso al turismo que reciben las Illes Balears. Es por ello que han organizado para hoy en Palma una jornada internacional sobre el turismo de cruceros titulada '¿Limitar o morir de éxito?'.
Se ha asegurado que las entidades participantes se han sumado a "un movimiento cada vez más extendido en Europa de sectores muy críticos con los cruceros" que, según han opinado, "cada vez son de mayores dimensiones y más frecuentes en ciudades costeras, generando grandes impactos a escala ambiental y social".
Si hay algo en que coinciden ambos planteamientos es en la idea de la regulación. Una forma de mantener cierto orden en la llegada de las embarcaciones que nos visitan que no pasen en la erradicación total de un modelo que aporta tanto beneficios turísticos como económicos a las Illes.