En este año de 2022, ya son 597 los africanos llegados a nuestra comunidad desde el Norte de África en 44 pateras. La mayoría de ellos son argelinos, pero también los hay subsaharianos. Todos han viajado pagando a las organizaciones criminales de tráfico de personas que actúan impunemente en Argelia.
El transporte de personas en pequeñas embarcaciones de poco calado y manga desde las playas cercanas a Argel y Orán a las costas españolas se ha convertido en un saneado negocio que arroja pingües beneficios.
Según investigaciones de la Policía Nacional que han sido trasladadas a la Fiscalía, de media cada pasajero desembolsa a los organizadores de los viajes entre 1.000 y 1.500 euros, siempre dependiendo del punto de origen y del previsto de llegada. Son más baratos los que desde Argelia recalan en Almería y Granada, y más caros los que se dirigen a Mallorca, Ibiza, Formentera, Murcia y Alicante.
Sin embargo, las corrientes marinas y el viento cambiante pueden desviar las pateras de su trayectoria programada y arrastrarlas a puntos de llegada imprevisto. De hecho, fuentes de la Guardia Civil en Baleares señalan que muchos de los inmigrantes que son rescatados en Cabrera o llegan a las calas del sur mallorquín no sabían exactamente dónde se encontraban y sienten una gran frustración al descubrir que no está en la Península, sino en unas islas.
En la investigación de la Operación Bruma de la Policía Nacional para desmantelar una red de transporte de inmigrantes ilegales en la zona de Cádiz y Málaga se ha calculado que una banda bien organizada puede llegar a ganar, limpios, 1 millón y medio de euros en un solo verano.
Además, de todos los tripulantes que desembarcan, uno de ellos no paga por el trayecto, sino que cobra. Se trata del patrón de la embarcación. Al llegar a tierra o ser rescatados, se camufla entre los verdaderos inmigrantes. La Policía Nacional ha afinado el proceso de interrogatorios e identificación y ha activado los sistemas para acusarlos por el delito penal de tráfico de personas.
De hecho, hasta ahora los patrones de las pateras se escondían entre el resto de recién llegados y regresaban al puerto de salida con el apoyo de sus organizaciones, para reemprender, enseguida, nuevos viajes.
No obstante lo anterior, y dada la crisis diplomática entre los gobierno de Madrid y Argel por el reconocimiento por parte del ejecutivo de Sánchez de la propuesta de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, en estos momentos el retorno de los inmigrantes llegados desde Argelia es imposible y la colaboración para controlar a las mafias inexistente por parte de las autoridades norteafricanas.
Por ello, los recién llegados que no pueden ser retornados a su país de salida ni ingresados en los saturados Centros de Inmigrantes de Valencia y Barcelona, son abandonados en el puerto para que ellos mismos decidan si se quedan en Mallorca o Ibiza o si toman un barco para dirigirse al continente.