Casi tres campañas donde el equipo pasó de Segunda B a Primera. Un ascenso meteórico de un técnico que ya es parte de la historia más dorada del Club.
Pacheta llegó al Elche con el club en Segunda B, con la ambición de crecer y situarse la zona alta de la tabla para pelear el retorno a Segunda en sólo un año. Tras un agónico play-off donde se eliminó al Real Murcia, Real Sporting B y Villarreal B, el Elche consiguió el ascenso a Segunda. Dejando episodios para el recuerdo como el célebre gol de Nino en Mareo o el ascenso en Villarreal. El grupo se fue fortaleciendo y consiguiendo encontrar la madurez en la temporada del retorno al fútbol profesional. Con una permanencia peleada con firmeza. Un preludio para lo que vendría el año que viene.
El Elche, siendo el quinto presupuesto más bajo de la categoría, dejó claro ser un grupo fuerte, férreo y capaz de hacer frente a cualquier tipo de circunstancia. Ni los golpes, ni los infortunios cambiaron su mentalidad. Al revés. Fortaleció su convicción en el trabajo diario, la humildad y las ganas de prosperar. Una mentalidad impulsada de forma coral desde Pacheta y su cuerpo técnico, que caló hondo en la plantilla franjiverde y que cautivó a toda la afición.