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Son ustedes unos patéticos y egoístas llorones (parte 2)

Señores hoteleros:

Lloriquean ustedes con la hipocresía de las plañideras. Se quejan de forma egoísta de todo lo que les afecta a sus propios bolsillos y no aportan ninguna propuesta si no es para enriquecerse personalmente aún más.

El último escenario en el que nos hemos sentido avergonzados de ustedes, señores hoteleros, ha sido en el de la Feria Internacional del Turismo de Berlín (ITB). En un nuevo capítulo de los ciclos económicos a los que se ven sometidos todos –absolutamente todos– los sectores empresariales, ha llegado la hora de la recuperación de los destinos turísticos competidores de las Islas Baleares. Especialmente Turquía y Egipto, y a la espera de Túnez. Ante esta realidad, ustedes no han ejercido su papel de empresarios, sino de oligopolistas acaparadores de los mercados. La libre competencia, la mejora de la productividad, la inventiva, la apuesta por la calidad y otros muchos recursos que utiliza cualquier empresario de verdad en los momentos de crisis son para ustedes esfuerzos impensables. Lo único que saben hacer es, por un lado, lloriquear como niños malcriados y, con ello, exigir a los cobardes de nuestros políticos privilegios negados al resto de los ciudadanos.

Sí, señores hoteleros: ustedes se benefician sin ningún tipo de reparo ni rubor de los políticos que nos han tocado en desgracia, todos ellos genuflexos ante ustedes. Y para muestra, dos ejemplos:

El sector de la hotelería es el único de España que puede cerrar a su antojo los centros de producción –los hoteles– sabiendo que los trabajadores serán acogidos por el Estado a través de una figura legal que solamente en este sector es aplicable: los fijos discontinuos. Ni los fabricantes de coches, ni los de trenes, ni los comerciantes, ni los transportistas se ven amparados por esta figura. Bajo la pantomima de que se beneficia al trabajador en los meses de temporada baja y cierre de hoteles, lo que se hace realmente es permitir al hotelero clausurar el negocio cuando prevé no tener beneficios, escabullirse con ello las pérdidas y que sean todo el resto de los españoles a través de sus impuestos los que financien de verdad las compensaciones económicas que reciben sus trabajadores y que se ahorran, evidentemente, los propios hoteleros. Y, para acabar de rizar el rizo, el Estado subvenciona con más de 2.000 millones de euros al año a estos mismos empresarios hoteleros cuando recontratan al inicio de la nueva temporada turística a los mismos trabajadores que antes habían despedido.

Pero este privilegio no es el único. Hasta ahora ustedes, los hoteleros, han visto como el Estado, otra vez con los impuestos de todos los españoles, ha financiado enormes campañas de captación de turistas en todos los mercados emisores europeos. Es decir, todos los españoles pagamos de nuestros paupérrimos bolsillos la campaña publicitaria de sus negocios particulares. ¿Por qué el Estado –con los políticos moviendo los hilos– que es tan generoso con ustedes no hace lo mismo promocionando los zapatos, las frutas o la maquinaria industrial del resto de los empresarios españoles?

Y encima, después de estos privilegios que solamente a ustedes benefician, van y nos lloriquean. ¡Anda ya! No nos extraña que haya una importantísima hotelera mallorquina con establecimientos en todo el mundo que haya reconocido públicamente que le avergüenza decir que es eso: hotelera.

Ante estos privilegios que les otorgan los políticos cobardes, no han aportado ustedes como colectivo ni un solo euro a la investigación sanitaria, al ascenso social de los más desfavorecidos, al rescate de los que han caído en la drogodependencia, el alcoholismo o las ludopatías, ni una beca para estudiar en el extranjero, para mejorar el nivel científico de la sociedad…

Afortunadamente algunos hoteleros sí han comprendido cuál es su papel en la sociedad y la responsabilidad social que les corresponde. Pero sólo algunos. Los contamos y nos sobran dedos de las manos.

Y todo ello con el trasfondo de una verdad innegable. Verdad que es estudiada en los ámbitos científicos de todo el mundo: la creación de un modelo de negocio en Mallorca que se ha convertido en insostenible por su uso egoísta del territorio, por el consumo desmedido del agua, por la producción ingente de todo tipo de residuos, por esquilmar los espacios que sus hoteles fagocitan destruyéndolos para siempre jamás. Y no nos digan que ese es un efecto secundario inseparable de la riqueza que produce. Simplemente asómense a Menorca y verán que el negocio hotelero puede ser enormemente beneficioso para el empresario, para la sociedad en la que se incardina y en el territorio que ocupa sin provocar daños colaterales insalvables.

Señores hoteleros:

Desde esta misma palestra, nuestro artículo editorial ‘Carta a…’ del Grup 4 de Comunicació Multimedia, el pasado 10 de septiembre ya les hicimos ver negro sobre blanco las enormes carencias que adornan su relación con la sociedad de la que se aprovechan. Lo hicimos en ese momento, lo hacemos ahora y lo volveremos hacer. Como en esa anterior Carta a la Federación Hotelera de Mallorca (1), cerramos este nuevo artículo editorial con las mismas palabras: “Seguiremos informando. Permanezcan atentos”.

Actualizado: 14 de marzo de 2022 , ,

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