Y que han estado en Croacia lo sabemos gracias al programa 'Sálvame' ya que la Casa Real, como siempre, ha considerado este capítulo de la más estricta privacidad de los Reyes y sus hijas. Seguramente así pretendían evitar la recriminación social que ya se produce por no apoyar a nuestros deportistas en los Juegos Olímpicos y, sobre todo, elegir un país extranjero para sus vacaciones estivales mientras desprecian la oportunidad de seguir el ejemplo de los reyes eméritos y optar por la solución española a sus vacaciones: el magnífico pero austero Marivent.
Los actuales reyes españoles y sus hijas llegaron a su destino estival por separado y se reunieron inmediatamente en el velero 'Dolce Vita', una embarcación de lujo en la que han pasado una semana, desde el 13 al 20 de agosto.
El velero cuenta con dos camarotes principales, dos cabinas con cama de matrimonio y otra con dos camas individuales, cinco cuartos de baño, un gran comedor y un jacuzzi. Asimismo, el barco ofrece numerosas equipaciones deportivas y de ocio, como motos de agua, canoa y un equipo de buceo.
El alquiler -¡atención!- es de 32.000 euros a la semana, según se informa oficialmente en las webs de alquiler de embarcaciones especializadas en este tipo de buques. Además, hay más gastos: la comida y el servicio asciende a 390 euros por persona y semana en media pensión y de 550 en pensión completa.
La noticia de que los Reyes hayan disfrutado de unas vacaciones privadas no sería tan sorprendente si no fuera porque este año se había señalado desde la propia Casa Real que serían unas "vacaciones atípicas" para ellos por la situación política actual. Ese también había sido el motivo principal alegado por La Zarzuela para ser la única casa real de Europa que no ha acudido a los Juegos Olímpicos de Río, señala Vanitatis.
Pero si lo analizamos con detalle, veremos que estas vacaciones de atípicas no han tenido nada, pues Felipe y Letizia han seguido una hoja de ruta a la hora de actuar muy parecida a la de años anteriores, cuando el panorama político no era tan complicado como el actual.
La Familia Real aterrizó en Mallorca el último fin de semana de julio. Ese sábado se celebró el 80 cumpleaños de la infanta Pilar en la casa que tiene en Calvià, evento al que asistieron los Reyes eméritos y Felipe VI. Como la ausencia de Doña Letizia en los festejos creó una gran polémica, ese mismo domingo se organizó una cena en el restaurante Flanigan para despejar cualquier tipo de rumor, con llamada urgente a los medios incluida.
Durante la semana siguiente, las apariciones de los Reyes fueron las habituales: el monarca estuvo presente en una regata, se realizó el tradicional posado en Marivent, se entregó la Copa del Rey de Vela y finalmente se llevó a cabo la cena a las autoridades y personalidades baleares en el Palacio de la Almudaina.
A grandes rasgos, las actividades que realizaron Don Felipe y Doña Letizia en Palma este año fueron las 'típicas'. El único gran cambio que se produjo fue un viaje 'exprés' que el Rey realizó a Madrid para mantener una reunión con Mariano Rajoy. Lo demás fue todo muy parecido a los años anteriores.
Tras estar una semana en Mallorca, los Reyes regresaron a la capital donde acudieron al cine a ver la película 'Todos queremos algo'. Tras este escapada pusieron rumbo a Croacia para disfrutar de una semana de descanso alejados del foco mediático.
Este martes, ya de vuelta en la capital, salieron a cenar por el centro de Madrid (otra vez con llamada a los medios incluida) para disipar los rumores de un viaje al extranjero.
Una de las grandes dudas sobre este verano de los Reyes era si estarían presentes en los Juegos Olímpicos de Río 2016 como han hecho representantes de las casas reales de Inglaterra, Dinamarca, Noruega, Suecia, Holanda, Mónaco, Luxemburgo y Bélgica. Sin embargo, se alegó que este verano era atípico para justificar esa ausencia.